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  • Y ME PREGUNTO YO

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    Y ME PREGUNTO YO……

    No habían sonado todavía las doce campanadas en el vetusto campanario de la iglesia cuando los dos amigos se encontraban sentados en la terraza del único bar situado en la plaza de su pueblo, bajo un sol de justicia y frente a un buen número de botellas de cerveza vacías. Ni un alma por los alrededores.

    CATETO 1. Te veo cara de amargado, ¿has pasado mala noche?
    CATETO 2. Sí, definitivamente, sí.
    CATETO 1. Ya se sabe, con estos calores mal vamos a empezar el verano.
    CATETO 2. ¡Manolo! –gritó desaforadamente, girando la cabeza con brusquedad hacia la perta de la tasca - ¡Dos cervezas más!
    CATETO 1. ¿Te acuerdas cuándo en el pueblo aún no veíamos la televisión? ¡Qué época aquella! Trabajar un poco la tierra por la mañana, cerveza al medio día, juerga por la tarde a base de cubatas y caza de mozas al atardecer por la vereda del río. ¡Y no te digo nada de los fines de semana! Ahora, todas las mozas se quedan en casa mirando los programas de corazón, entre semana, los fines de semana, tardes, noches…
    CATETO 2. Claro que me acuerdo. Ahora, mozos y mozas pegados al televisor. Ellas con esas historias de mujeres jóvenes que buscan amor. Ellas, deslumbrantes sin apenas ocultar sus atributos. Ellos, mirando a los atributos de las jóvenes que están a reventar. ¿Dónde iremos a parar? De mis dos neuronas, la sexual se encuentra en depresión continua y la pensante, ¡ay la pensante! Deprimida la tengo. Día y noche me agobia desde hace ya unas semanas. A veces pienso que siente deseos de suicidarse, menos mal que carece de cuello y manos, o eso dicen, y por lo tanto no puede.
    CATETO 1. ¿Qué me dices? Oye, ¿eso es preocupante? Ya te veía algo alterado últimamente, pero no pensaba que las mujeres te afectaban tanto y de esa forma.
    CATETO 2. ¡Qué dices! Las mujeres no me afectan, al menos, a la neurona pensante que es la que me preocupa.
    CATETO 1. ¿Entonces?
    CATETO 2. Estamos en campaña electoral, ¿lo sabias? Desde hace semanas nos están machacando por todos los lados, la derecha, la izquierda, el centro, que está a la derecha de la izquierda pero a la izquierda de la derecha, los extremos; de la izquierda y de la derecha, ya que el centro no tiene extremos, o eso dicen.
    CATETO 1. ¡Joder, me estás liando!

    Para satisfacción de los dos, apareció el Manolo con gesto de malos amigos por tener que exponerse al sol, portando una bandeja metálica con dos cervezas y un platito de cacahuetes. Sin abrir la boca ni alterar el gesto, lo dejó todo sobre la mesa y salió zumbando hacia el interior del mausoleo.
    Ambos amigos elevaron las botellas a la altura de sus narices, las golpearon con fuerza (las botellas, no las narices) e inclinándolas casi hasta la verticalidad, las acondicionaron a sus bocas. Hasta que no cayó la última gota, no se separaron de ellas (de las botellas de cerveza).

    CATETO 2. Cada no se cuanto, salen en la televisión vociferando. Se dicen de todo: “Tu mientes como un bellaco”, dice uno en una rueda de prensa, el otro convoca otra rueda de prensa y dice “Y tú, más”. Al final piensas que mienten los dos porque la prensa no tiene ruedas.
    CATETO 1. Bueno, hombre, pero ya se sabe, son como niños y les gusta ejercer.
    CATETO 2. Claro, ya lo sé, pero por todo eso; ¡cobran! Encima, tienen el atrevimiento, la osadía, la desfachatez de decir que “el pueblo es soberano” o que “el pueblo se manifiesta en las urnas”. Mira, estoy más que harto. Como españolito de a pie (y sin concomitancias franquistas), me jode que me tomen el pelo. El pueblo no es soberano, el pueblo no se manifiesta en las urnas, el pueblo es el pagano y poco más.
    CATETO 1. ¡Chaval, qué mal te veo! Déjate de pensar. El domingo, antes de la cervecita, nos pasamos por la mesa electoral, ejercemos nuestros derechos, votamos, y ahí se acaba todo, como siempre. Los diputados electos, tan ricamente se irán a Bruselas a vivir como dios manda y no como nosotros enterrados en este pueblo perdido de la mano de los políticos, y que así continúe.
    CATETO 2. ¡Ahí está la cuestión! ¿Qué derechos?
    CATETO 1. Hombre, puedes votar a la izquierda, a la derecha, al centro, a los extremos, puedes votar en blanco, e incluso puedes dejar de votar. Mira si tienes alternativas.
    CATETO 2. ¿Alternativas dices? Mira, a estas alturas de siglo y con la crisis que nos acucia, el paro, la morosidad, la violencia, el terrorismo y otra serie de inmoralidades y en vista del plantel político que disponemos, el pueblo soberano debería de tener la capacidad y la posible alternativa de enviarlos a todos al rincón más oscuro, del universo visible y del invisible y a poder ser, sin billete de vuelta. Democracia es el juego de los porcentajes pero no de las sabidurías. Se habla, se dice, se juega con la intención del soberano pueblo, que la abstención será altísima, quizá superior al 60 %. Somos 34 millones de españoles con derecho a voto, quiere decir que 20 millones y medio de “soberanos” se irán a la playa, al monte o se dedicarán a otros placeres, pero no precisamente a ejercer su “derecho a votar”.
    CATETO 1. Lo tienes claro, los que no les gustan las opciones que se presentan, dejan de votar, que también es “ejercer un derecho”.
    CATETO 2. Craso error, amigo. No ir a votar es dejar que los demás decidan por ti, aunque no exactamente, porque tu capacidad de decisión está totalmente limitada en ese derecho de votar. Pero los demás, tampoco deciden por ti. Es decir, tienen las opciones limitadas. Pero sigamos. Si vota un 40 %, serán 14 millones de personas las que decidirán el futuro. La cuestión es la siguiente; ¿de que forma podría decidir el “pueblo soberano” lo que realmente quiere? Eso sería imposible, pero hay otra opción, si podría decidir sobre lo que no quiere. Es decir, ejercer su derecho de castigo, pero no de la forma que está ahora, o churras o merinas. Soy de derechas, pero estoy cabreado con los políticos que representan esa opción y dejo de votar o voto a la izquierda, pero la izquierda no es mi ideología política, en consecuencia, ¿qué estoy decidiendo? Soy de izquierdas… etc… Ya no me voy a los extremos. Yo quiero poder decidir que los políticos que no se comportan, que no saben, que no ejercen…, que se vayan a sus casas, y no hay ninguna papeleta en la que pueda verme reflejado, ¿por qué? Quizá entonces, la democracia ejerciera como tal, y si el pueblo soberano decide que los políticos en cuestión no son de su agrado, ¡qué se vayan! La alternancia no solamente debe existir entre los partidos políticos, también entre las personas de un mismo partido.
    CATETO 1. Sí, podría ser, aunque cualquier político te diría que con sus “españolitos de a pie” sería suficiente para obtener los votos suficientes.
    CATETO 2. Los afiliados a los partidos políticos son un porcentaje muy pequeño dentro del campo electoral. Con sus votos solamente, sería ridículo pensar en victorias. Pero tu proporciónale al votante el arma para poder discrepar, de tal forma que se rechacen las opciones que se le presentan y que sea obligado la convocatoria de unas nuevas elecciones. Porque en éstas, ya sabemos los resultados, los escaños se repartirán más o menos como siempre pero con los políticos que no nos merecemos, que no dan la talla, que mienten, que se insultan unos a otros, insultando y abochornando a la vez a los ciudadanos con sus ideologías políticas. ¡Lamentable!

    Sus voces se hacían a cada instante, más tenues. El sol estaba en su punto álgido y Manolo observaba a los dos jóvenes detrás del mugriento ventanal pero resguardado de las iras del astro rey. Su rostro se iba distendiendo, lentamente, a la vez que se generaba un rictus placentero a medida que contemplaba como de los dos cuerpos comenzaban a emanar una ligera nubecilla blanquecina y sus cuerpos se iban diluyendo, lenta pero inexorablemente, por la excesiva exposición a los elementos que no dominaban.

    MANOLO. ¡Joer, otros que se me van de la mano y sin pagar!

  • SOLEDAD EN LAS HORAS MUERTAS

    SOLEDAD EN LAS HORAS MUERTAS

    El fastuoso salón del Aula Magna de la Universidad se encontraba totalmente abarrotado, algo que el propio Rector no llegaba a asimilar. Se estaba acercando el mediodía, hora para la que estaba anunciada la última lección magistral del año académico. El acto se consideraba como el final de curso y allí se encontraban la mayoría de alumnos que culminarían sus estudios de licenciatura en diversas disciplinas y especialidades.

    El conferenciante había sido anunciado con bastante antelación por decisión del rectorado, ya que se habían visto un tanto presionados por los responsables de varios ministerios para que el último conferenciante del curso fuera el Dr. Frank Weathower, conocido investigador en las últimas tecnologías espaciales, y candidato al Premio Nóbel en varias ocasiones.

    A las doce en punto, toman asiento en la mesa presidencial los componentes del rectorado con sus togas y sus bonetes, propiciando un ambiente de seriedad al acto. Segundos después, cuando los asistentes asumieron que era la hora de silenciar sus voces, el Rector Magnífico se levantó de su asiento para acercarse al pupitre del conferenciante. Ajusto el micrófono a la altura de su boca para comunicar el inicio del acto. A continuación, por el lateral derecho, accede a la sala un personaje de elevada estatura, desgarbado y luciendo una seriedad en el rostro, quizá propia del momento. Se acercó al Rector Magnífico y estrechó ostensiblemente su mano.

    ?Señoras y señores, me complazco en presentarles al Dr. Weathower, quien pronunciará la última lección de este último curso para la mayoría de ustedes, ocasión que aprovecho para expresarles mi más sincera enhorabuena por la licenciatura obtenida. Con ustedes, el Dr. Weathower.

    Y diciendo esto, estrechó de nuevo la mano del Dr., y se dirigió hacia su asiento.

    El conferenciante paseo su mirada a lo largo y ancho de la monumental sala pretendiendo esbozar una ligera sonrisa en su rostro, que para la mayoría de la concurrencia les pareció una simple y habitual mueca.

    ?Magnífico Rector, miembros del Rectorado, señoras, caballeros, es para mi un verdadero placer poder encontrarme ante su presencia en una celebración tan especial como ésta.

    Guardó unos segundos de silencio como esperando a que los últimos carraspeos finalizaran.

    ?Imagino que, además de tratar de satisfacer sus ansias de ampliar sus conocimientos, también les gustará conocer algo sobre la persona que les dirige la palabra.

    Unos ligeros murmullos procedentes del final de la sala presagiaban que el desarrollo de la sesión podría ser tormentoso.

    ?Hace muchos años que vi por primera vez la luz. No hace falta ser un lince para darse cuenta de ello. También puedo decir que la naturaleza no tuvo un comportamiento digno conmigo, ejem?, en algunos aspecto, muy visibles por cierto. Desde muy pequeño fui creciendo con normalidad, ni más rápidamente ni más lentamente que el resto de los niños de mi edad. Dadas las escasas facultades físicas con las que fui dotado, mientras mis compañeros de clase se dedicaban a los divertimentos propios de los niños, es decir, haciendo el bestia, yo, más recatado, había sido encargado, por unanimidad, a realizar todos los deberes de los demás, y sin posibilidad de apelación bajo el temor a las represalias, que a pesar de todo, no dudaban en aplicar como otro modo de juego.

    Respiró profundamente, produciendo la sensación de que hablar era algo sumamente cansado para él a pesar de que todos pensaban y sabían que era todo lo contrario.

    ?En alguna ocasión, algún periodista despistado me preguntó si había tenido una infancia feliz, a lo que respondía; yo no he tenido infancia, era el esclavo del resto de los infantes. Esto me llevó a encerrarme en mi geto mental y pronto comencé a darme cuenta de la gran superioridad que tenía sobre la media de la gente de mi edad e incluso, de gente de edades más avanzadas. Empezaba a sentir que disfrutaba absorbiendo todo tipo de disciplinas y poco a poco me convertí en una rata de biblioteca y en un conejillo de laboratorio. Pueden darse cuenta ustedes, que con mi simple presencia, esto no fue nada difícil. Mis padres siempre se despreocuparon de mi, bastante desengaño tuvieron a medida que me agarraba a la vida. Mucho tiempo más tarde pude enterarme del motivo por el cual no habían tenido más hijos, creían imposible de superar otra decepción como yo. Bueno, no es un lamento por mi parte.

    Distraídamente, se mesó su larga cabellera totalmente blanquecina con algunos mechones cayéndole sobre las enormes gafas de concha, en las que, paradójicamente, no había cristales ?culo de vaso?. A continuación, con el dedo índice se las ajustó con un ademán totalmente inconsciente. Con la mirada perdida en el fondo de la sala, se atusó el bigote escasamente cuidado, de un color negro que resaltaba con el color canoso del resto de la barba y el de su cabellera. Su traje de color negro estilizaba muchísimo su desgarbada figura.

    ?Mi vida social fue nula. Apenas salía de mi laboratorio al que consideraba como mi verdadero hogar. Todo el personal del mismo me miraba como lo que soy, un bicho raro. Al principio de mi actividad profesional aún distinguía entre un rostro femenino bonito y uno peor dotado. Más tarde, apenas me daba cuenta. El personal estaba allí para cumplir su función y yo velaba para que las investigaciones siguieran el curso convenido y se obtuvieran los resultados deseados.

    Los componentes del rectorado se miraban entre sí, con disimulo por supuesto, ya que estaban de cara a la concurrencia, pero no podían comprender hacia donde se dirigía el Dr. Eran conocedores de sus rarezas, pero cuando impartía conferencias, su seriedad era absoluta, su meticulosidad, impresionante, su forma de hablar, entretenida a pesar de que era muy conocido como el Fidel Castro de las Ciencias. Sus discursos tenían fama de interminables y agotadores para el público que le escuchaba a pesar del interés que suscitaba. Si además, iba a desgranar los aconteceres de su vida, bien podría darles, allí dentro, la hora de la cena. Sin embargo, no pudieron apreciar esos movimientos compulsivos de los estudiantes, reflejo de un malestar manifiesto, Seguían atentamente los pausados movimientos del conferenciante y escuchaban en silencio sus palabras.

    ?Hay pasajes de mi vida que no recuerdo muy bien, algo normal pensando en la escasa dedicación a ellos. Poco podría decir del noviazgo mantenido con la que hoy es mi mujer. Realmente, estoy seguro de que no llego ni a ser noviazgo. Mi compañera, otra rata de laboratorio al igual que yo, de escasos atributos físicos pero con un tesón y una inteligencia difícilmente igualable, se empeñó en ser mi esposa y lo consiguió, no le cabía la menor duda, pero no fue el amor lo que le indujo a tal fin. Siempre pensó que era la forma ideal para continuar trabajando conjuntamente fuera de los laboratorios. Pero nuestra vida de matrimonio fue escasa o nula, a pesar de trabajar todos los días codo con codo. No tuvimos hijos, quizá ni lo intentamos, quizá no sabíamos, pero es algo que nunca nos preocupó lo más mínimo, básicamente, pensando en las posibles joyas que hubiéramos podido engendrar. Recordaba mi niñez y me deprimía, aunque podría haber sentido la satisfacción de superar en mucho a todos y cada uno de mis compañeros, excepto en una cosa; crecí sin saber lo que era vivir una niñez, una pubertad y una juventud normal.

    Su gesto se tornó adusto, haciendo sospechar a los más suspicaces que realmente se afectaba con el tema. Volvió a ajustar las gafas con su dedo índice mientras miraba al frente con decisión. Sin embargo, el tono de su voz no se había alterado lo más mínimo, produciendo la sensación de que se tenía la lección muy bien sabida.

    ?Puedo decir que he visitado la mayoría de los países civilizados del mundo, pero fueron viajes fugaces realizados para dar conferencias, asistir a congresos, asesorar universidades e incluso, algún gobierno no muy democrático me hizo proposiciones, a simple vista, muy deshonestas pero con la compensación económica suficiente como para perder cualquier atisbo honesto que merodeara la conciencia de un humano. Puedo decir que no fue precisamente el sentido de la honestidad lo que me motivó a rechazar tales ofertas, había otros, obvios, que las hacían inviables.

    ?También tengo que reconocer que mi conocimiento sobre los países visitados es escaso. En eso llegué a parecerme a determinados deportistas cuya vida transcurre entre el hotel y el lugar de competición y no tienen tiempo ni ganas de recorrer las ciudades en el escaso margen de libertad que disponen. Al igual que ellos, yo creía disfrutar impartiendo conferencias al aportar mis conocimientos a todos aquellos que estaban dispuestos a asimilarlos. Craso error por mi parte. No me importaban los asistentes y creía que todo aquello le daba un sentido a mi vida por el placer de asombrar con mis conocimientos, todavía al alcance de muy pocos.?

    El Rector Magnífico, al igual que los componentes del Rectorado, no salían de su asombro. Según conocían, el Dr. Weathower nunca había hablado de si mismo, ni en público ni en privado y muchísimo menos de la forma en que lo estaba haciendo. Pensaban que se trataba de una burla pero la seriedad del conferenciante parecía confirmar lo contrario.

    ?A lo largo de mi trayectoria profesional me han otorgado muchos premios y galardones. Puedo deciros que llegué a considerarlos como algo a lo que estaban obligados a proporcionarme, pero que no me producían satisfacciones personales añadidas, A veces, suponían un suplicio por el hecho de tener que abandonar mis trabajos por unos días, incluso por unas horas. Pienso que ni el premio Nóbel hubiera alterado mi ritmo cardiaco. Era algo que tan sólo demostraba mi superioridad sobre los demás.

    Una lacónica sonrisa se dejó entrever en su espigado rostro. Atusó de nuevo su extraño bigote y con ambas manos, cogió una la carpeta con el contenido de su disertación. Todos pudieron comprobar el gran contenido de papel en su interior cuando la elevó a la altura de su rostro.

    ?Hasta hace escasamente unas horas?continuó con voz sonora y decidida?, mi intención, al igual que en numerosas actuaciones pasadas, era la de disertar sobre lo que todavía tiene de sorprendente las investigaciones actuales sobre el espacio-tiempo, su repercusión en la mente, en las comunicaciones y viajes espaciales. ¡No pueden imaginar todo lo pesado que puedo llegar a ser!, aunque sé muy bien que me precede la fama de ser el Fidel Castro de la ciencia. Ahora, en medio de esta charla me dije mentalmente ¡Dios mío, como he podido ser tan cruel conmigo mismo!

    Dejó la carpeta sobre el atril y se quedó mirándola con expresión distraída. En la sala, apenas se escuchaba algún ligero balbuceo o el ruido causado por alguien al removerse en su asiento. Silencio casi sepulcral y todas las miradas fijas sobre el orador, como hipnotizadas, esperando de nuevo sus palabras.

    ?Desearía, y esta vez lo digo con el corazón entre mis manos, que no llegaseis a cometer los errores que yo cometí conmigo mismo. Nunca los extremismos fueron buenos y yo soy un extremista acérrimo, creo que incurable, aunque a partir de hoy y pensando en lo poco que ya me resta, trataré de corregirlo. ¡Qué esto no os ocurra! Pensad, y seriamente, que la vida es un movimiento acelerado, con un inicio y un fin. Tan sólo podréis disfrutar ese espacio tiempo desde el inicio al fin una sola vez. No hay posibilidad de repetición, no hay segundas partes, no hay tiempo de rectificaciones. ¡Sólo queda la nada! Lo consumido, consumido está, sin retorno, y esto nos acerca cada vez más hacia ese fin, y que ante su intuición y proximidad volvemos la mirada hacia el pasado. La congoja puede apoderarse de nosotros cuando nos percatamos de la vaguedad vivida, de la simpleza del recorrido, de la estupidez que nublaba nuestra vista y endurecía nuestro corazón, de la insensatez mundana y de la escasa satisfacción obtenida. ¡Es entonces, cuando se siente la terrible soledad en las horas muertas!

    Retiró las gafas de su rostro para pasar su índice alrededor de sus ojos como tratando de retirar algo molesto situado en ellos. Volvió a colocárselas con premura, trató de aclarar la voz y añadió, ahora con desenfado:

    ?Siento haberles defraudado en sus expectativas de escuchar una lección magistral, aunque espero que mis palabras servirán de algo, al menos, egoístamente, para mi. Si desean conocer el contenido de la conferencia pueden solicitar una fotocopia de la misma en la Secretaría, o bien dejan allí sus correos electrónicos y estén seguros de que se la haré llegar. Y como recompensa, aunque esto no se me ha comunicado de una forma directa, el Magnífico Rector ha querido proporcionarles la compensación por soportar la larga y tediosa conferencia que de mi se esperaba, con un espléndido ágape del que no se sentirán decepcionados. Imagino que lo disfrutarán muy gustosos. El claustro, dignamente acondicionado para este evento, les espera. ¡Gracias por vuestra atención, ha sido un verdadero placer describirme a mi mismo delante de ustedes! Gracias?.!

    Una frenética salva de aplausos se dejó oír en la soberbia aula Magna. Todos en pie parecían descargar la adrenalina acumulada. Los componentes del rectorado, de forma tímida al principio y clara después, se unieron a los asistentes.

    Tímidamente, el Dr. Weathower abandonó la amplia tarima de la sala seguido por el Rector que trataba de impedir su rauda salida, mientras en la sala continuaban arreciando los aplausos, que ya empezaban a sonar lejanos en los oídos de Frank Weathower.
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  • ECOLOGÃ�A BIEN ENTENDIDA II

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    ECOLOGÍA BIEN ENTENDIDA I I

    Decía ayer (o quizá, anteayer…) que el baile de cifras que se manejan en la ciencia ecológica (por cierto, ¿será una ciencia?) puede ser impresionante y provocar alteraciones en mentes no lo suficientemente preparadas para soportarlo. Hoy, como es viernes, quizá al amparo del fin de semana, me atrevo a manifestarme de nuevo con la tranquilidad de tener un par de días para un relajado descanso en el caso de sufrir múltiples alteraciones en esta triste neurona pensante (¡y única!).

    Para comenzar, diré que, según técnicos especializados en el tema ecológico, el 21 % de los bosques necesitan arder para regenerarse. La quema controlada de todo el matorral puede renovar el bosque entero, sin embargo, no realizarlo, puede producir la quema de todo el bosque en el caso de que se produzca un incendio, ya que este matorral es un combustible perfecto. Luego, el fuego no es tan malo, puede ser purificador (y no me refiero al uso que le daba la Santa Inquisición).

    Hay medidas ecológicamente, adecuadas, como la que tomó la empresa Acciona, reduciendo la temperatura de climatización de sus instalaciones en plena canícula en uno o dos grados, consiguiendo a reducir las emisiones de CO2 en la cantidad que produciría un coche circulando por África de Norte a Sur 20 veces. Podría realizar el cálculo para transformar este ahorro en litros de combustible pero me encuentro en plena digestión y no deseo alterarla. Esta medida, supone un ahorro del 5 % del gasto energético.

    Ahora bien, en verano hace calor y además, hay piscinas, árboles, brisa, pero en invierno, cuando el frío arrecia, disparamos la calefacción sin encomendarnos ni a Dios ni al Diablo (ni a la santa crisis que nos está depredando). Si siguiéramos la misma política indicada en verano, por cada reducción de un grado, el ahorro sería del 7 %. Aunque no parezca mucho, hay que tener en cuenta que la climatización se produce con electricidad y la calefacción, además, con gas, carbón y otros combustibles derivados del petróleo, en consecuencia, mucho más contaminante.

    A veces, cuando ya terminada la jornada laboral y me dirijo hacia mi casa, observo con estupefacción como edificios enteros de oficinas, empresas, bancos y un largo etcétera, sin nadie en su interior, se mantienen con todas sus luces encendidas (¡si al menos fueran de colores¡). Pues eso gasta energía (aunque quizá ellos no lo sepan). ¿Y de dónde procede? A los ecologistas les duele que sea energía nuclear en un elevado porcentaje, pero también protestan de las energías alternativas, que dicho de paso, hubieran sido un buen sustitutivo de las nucleares y se le hubiera dedicado atención, tiempo y dinero, pero muchísimo menos que lo invertido en esas montañas de hormigón humeantes. De cualquier forma, con la energía nuclear estamos ahorrando contaminar con 60 millones de toneladas de CO2, lo cual es muy importante. Un sorprendente cálculo matemático nos dice que emitimos 412 millones de toneladas de CO2 al año (hablo de nuestro solar patrio, incluyendo todo lo patrio aunque a algunos les duela), pero sin energía nuclear y dentro de los mismos parámetros de consumo, la emisión ascendería a 472 millones de Tm.

    Podríamos pensar que cuidando nuestros bosques, paliaríamos el problema. Bueno, esto es muy relativo, indudablemente, son recursos que generan riqueza, pero no precisamente son los responsables de la reducción del CO2 en la atmósfera, ni el Amazonas lo consigue. Es en el mar donde se produce la transformación del CO2 mediante el fitoplanton, que generan monóxido de yodo y bromino (¡no son tacos, lo prometo!) que al unirse al ozono (O3), depredan un átomo de oxigeno y lo dejan con dos átomos, o sea, oxigeno puro. Mediante esta colaboración marítima obtenemos el 50 % del oxígeno que consumimos a la vez que regeneran la capa de ozono. Dicen los técnicos que las transformaciones que se producen en el Amazonas, de bosque a pastos, reducen un 10 % las emisiones de dióxido de nitrógeno (N20), gas que provoca un importante efecto invernadero. De esta forma se regenera el ecosistema.

    En España producimos 412 millones de toneladas de CO2, mientras que según el Protocolo de Kyoto, tan sólo podríamos producir 260 millones de Tm. Es decir sobrepasamos el valor en un 58,50 % (alrededor de 150 millones de Tm de exceso).

    Y ya vuelvo a sentir ese mareo de cifras que danzan ante mis ojos produciendo alteraciones visuales y cardiacas, por lo que creo conveniente dejarlo en este punto e ir a tomar mi racioncita de O2 en su estado más puro. Al igual que hace unos días, si alguien quiere tenerlo claro, podrá visitar la revista Quo, alucinará igualmente. Yo prometo volver cuando me encuentre completamente recuperado, mi doctora personal me dice que no me conviene abusar que eso me produce cianosis aguda, y yo la creo.

    Maitreya.

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  • ECOLOGÃA BIEN ENTENDIDA

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    ECOLOGÍA BIEN ENTENDIDA

    Hace un tiempo leí en una revista que al intentar ser ecológicos, a veces, nos olvidamos de ser “lógicos antes que eco”.

    Por ejemplo, los árboles de edades inferiores a 20 años no absorben anhídrido carbónico (CO2), o al menos en las proporciones deseables.

    Érase una vez en plena campaña electoral en la que el señor Zapatero prometió plantar 45 millones de árboles y lógicamente, su adversario, el señor Rajoy se atrevió a elevar la cifra a 500 millones.

    Vamos a ver, o veamos; que quizá sea lo mismo. Nuestro suelo patrio (incluyendo, por supuesto, las comunidades que dicen que su suelo es suyo y muy suyo y que no es patrio) tiene un área de medio millón de kilómetros cuadrados, que según mis cuentas (rectifíquenme si me equivoco), representan la no desdeñable cifra de 500 millones de metros cuadrados. Miren por donde, tenemos 500 millones de metros cuadrados y vamos a plantar 500 millones de árboles, la cuenta, tras un complicado cálculo matemático, me indica que vamos a tener un árbol por cada metro cuadrado, o en el caso de la aseveración del señor Zapatero; un árbol cada diez (10) metros cuadrados. Es decir (y tras el correspondiente y complicado cálculo matemático) un árbol cada 3,16 x 3,16 m. Asustado me pregunto, ¿dónde vamos a vivir? ¿Dónde estarán las ciudades? ¿Y las fábricas? Seremos ecológicamente puros, ya que careceremos de espacio vital y emigraremos al extranjero, que también tendrían árboles pero menos o nos subiremos a los nuestros (además, pienso que así, la procreación será mucho más dificultosa y nos iremos adaptando al nuevo hábitat).

    Según dicen los técnicos, cuatro árboles de cinco años no absorben el mismo CO2 que uno de 20, que se hace cargo de 750 Kg de CO2 hasta alcanzar los 55, pero al morir, vuelve a desprender todo el gas que ha acumulado.

    Pero vayamos al campo donde en la bella y bucólica estampa de un prado verde pacen las vacas que se alimentan sin descanso. Dicen los técnicos (claro, que tampoco es como para tenerles mucha fe), que una vaca emite 150 kg de metano al año. El 95 % de esta cantidad la emite a través de eructos (¡ay que ver lo poco delicadas que son!).

    En nuestro solar patrio (y no quiero repetirme) tenemos 7 millones de cabezas de ganado vacuno. Tomo mi calculadora supertécnica y me arroja el siguiente dato; las vacas emiten a la atmósfera 105 millones de kilos (también se dice kilogramos) de metano ¡y lo hacen mediante eructos! Bueno, si pensamos que nuestro censo es el 8% del total de Europa, además, también cuenta Asia, África, América (las dos, del Norte y del Sur) y Oceanía sin contar el Ártico ni el Antártico, ya podemos hacernos una somera idea de la contaminación que nuestros bucólicos animalitos producen en el mundo, y sólo en eructos. Claro que tampoco podemos cargarnos a estos animalitos, la leche es la leche y ellos la producen.

    Vuelven a insistir los técnicos que el 12,5 % de los gases que pueden afectar al clima son causados por productos agrícolas. Pero sus aseveraciones llegan más lejos (y yo me las creo). La propia Naturaleza genera el 95 % de los gases de efecto invernadero. El 5 % restante lo producimos nosotros, los reyes de la evolución, mediante las industrias (16,8 %), extracción y procesamiento de combustibles fósiles (11,0 %), su transporte (14 %), estaciones generadoras (21’0 %), tratamiento de residuos (3,4 %), uso de la tierra y quema de biomasa, residencias, comercios y otras fuentes (10,3 %). El restante 23,5 % es el resultado del eructo de los rumiantes.

    ¡Increíble!

    También aseguran (los técnicos, ¡yo no me atrevería!) que vale más coche viejo que un buen híbrido por estrenar (sin ánimo de ofensa por lo de híbrido). Para fabricar uno, se necesitan 25.200 millones de calorías. En cada litro de combustible (cuyo precio está por las nubes o quizá más alto aún) disponemos de casi 7 millones de calorías. Bueno, aplicando complicadas fórmulas matemáticas que no pienso divulgar, llego a la conclusión de que un coche híbrido (y sin ánimo de ofender) antes de pisar asfalto circulable ha consumido el equivalente a 3.000 litros de gasolina. Se podría decir que empezará a equipararse a los tradicionales a partir de haber recorrido unos 70.000 km, es entonces cuando será más ecológico que los no híbridos (y sin perdón).

    Este baile millonario de cifras me ha producido un terrible cansancio, físico y mental, comienzo a bostezar y no tengo muy claro si así también contribuyo a la contaminación atmosférica, elevo el efecto invernadero y puedo provocar las iras de la Santa Hacienda. Pero prometo, que en otro momento depresivo, volveré con este tema y sobre el fuego en los bosques, la calefacción, los bosques, la dieta vegetariana, las ciudades, el campo.

    Si alguien tiene curiosidad o inquietudes sobre este tema, les puedo recomendar su lectura en la revista Quo, donde me imagino que podrán quedar satisfechos.

    MAITREYA.

    PÁGINA WEB: RELATOS AL CAER LA TARDE.
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    LAMENTO

    Con la furia del viento,
    amenazando romper mi voluntad,
    me arrancaste del ensueño
    me llevaste a la realidad,
    de que se es lo que no se quiere
    y se quiere sin posibilidad,
    y que el miedo sólo es
    la ignorancia total.

    Ignorante soy, pues,
    ya que miedo le tengo a soñar,
    y mientras esté despierto
    me libraré del mal
    de creerme lo que no es,
    de volar donde no puedo llegar,
    de sentirme acompañado
    cuando en realidad, solo estoy,
    y por la vida voy
    entre sueño y realidad,
    mientras las horas pasan
    con lentitud letal,
    arañando mi alma
    con suavidad,
    mientras mi ser
    en el vacío se pierde,
    y ya no quiere regresar.

  • CONFIDENCIAS A VENUS. DE TU MANO

    DE TU MANO

    Eres la luz que
    mi alma aclara,
    entresacándola de brumas
    que mis dudas,
    grandes y menudas
    socavan
    sin compasión.

    Eres rocío y escarcha
    que refresca mis entrañas
    por amor abrasadas,
    pues tu sola mirada
    le da vida a mi corazón,
    que desbocado, ansía,
    necesita tu pasión.

    Eres realidad y fantasía
    porque con tus manos
    dibujas esa sensualidad
    que ignoraba tener
    tan a flor de piel,
    y existe, está ahí,
    tan sólo para ti.

    Y así, de tu mano
    voy paso a paso
    en busca de lo prometido,
    esquivando baches
    y esas trampas mortales
    que la vida tiende
    en el camino.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: L A CARCEL DEL TIEMPO


    La cárcel del tiempo

    Tiempo, cruel carcelero

    a dónde me llevas

    dónde me encierras,

    vuelas cuando no quiero

    te paras cuando quiero volar,

    no juegues con mi fe.

    Dime por favor, ¿qué te he hecho?

    porqué luchas contra mí

    porqué me exiges más de lo que puedo

    porqué estás ahí,

    odio tu velocidad

    pero amo tu elasticidad.

    ¿Cómo jugar contigo?

    ¿cómo engañar tu paso?

    ¿cuánto dura un segundo

    cuando estoy bien?

    poco, muy poco,

    ¡qué eterno se hace

    si ella no está en mi piel !

    Hagamos un pacto,

    tú me das lo que necesito de ti

    y yo no lo desaprovecharé

    nunca, jamás,

    no te perderé

    te llevaré conmigo

    y los dos nos comprenderemos

    hasta el fin del universo.

  • CONFIDENCIAS A VENUS. AJEDREZ


    A J E D R E Z

    Sentado al anochecer sobre una roca a la orilla del mar observaba como Isabel, a mi lado, miraba dulcemente el brillo de su amada Venus. Sus ojos apenas parpadeaban y casi estoy seguro de que se encontraba inmersa en un extraño trance. Sus labios comenzaron a moverse, y lentamente fueron musitando unas palabras, apenas audibles al principio, pero pronto alcanzaron la sonoridad y la belleza de su entonación. Y decían así:

    Anoche tuve un sueño,
    miraba el cielo estrellado
    Orión, me dijo él
    y yo veía un tablero de ajedrez
    donde todo eran fichas blancas
    sólo yo, la reina negra.

    Esperaba paciente el movimiento
    sabiendo que no tenía salida,
    los peones me guiñaban el ojo
    los alfiles se movían nerviosos
    y los caballos, apoyados por las torres,
    me observaban recelosos
    ¡sus reyes estaban seguros!
    ¿hacer ante todo el firmamento? qué podía

    Cerré los ojos y suspiré
    ¡Todos contra mí!
    ¿quién comenzará primero
    a destrozar mi sueño?
    sólo me salvaría un desliz
    pero, ¿dónde ir ?

    Saltó un caballo relinchando
    ¡Dios, que cerca se puso!
    hasta mi llegaba su brío
    y me subió un sudor frío
    que todos notaron, lo sentí,
    al mirar sus rostros orgullosos,
    contuve el aliento y avancé cuatro
    evitando torre y alfil
    lo conseguí, por ahora me salvé,
    llevándome a un peón por delante
    pero aún. ¡quedaban tantos !

    Desde mi rincón observé
    todo el tablero, ¡era grande !
    cómo se me ocurrió jugar
    y aceptar el reto
    contra todo un cielo,
    ¿dónde me llevará mi osadía ?
    mientras tanto ¡juguemos !
    avanzó de nuevo el caballo
    con una graciosa ele,
    acorralándome,
    me tocaba a mí hacer frente
    y decidí huir,
    ¿hacia dónde ?
    ¡era tan pequeño mi espacio !
    ¡y soy tan poca cosa frente al universo !

    Volví a mi base, sin posibilidad de escape,
    y sin pensar, un peón avanzó
    dejando al descubierto su reina,
    me deshice de ella,
    ¡cómo me miraron todos !
    sin piedad con esa microbio,
    ¡qué atrevida !

    Sentí que el tiempo volaba
    ¡qué poco me quedaba !
    prepararon su feroz ataque
    y me hicieron ¡¡jaque ! !
    sólo me quedaba un cuadro
    para estar a salvo,
    mi mente, a velocidad vertiginosa
    sopesó el encuentro
    ¿qué posibilidad tenía ?
    ¡¡ninguna !!, ellos lo sabían.

    ¡¡Ríndete!! estás a tiempo,
    no, nunca me rindo,
    moriré luchando, o salvaré la vida.

    Avanzó el alfil y mi huida
    me dejo frente a la torre
    que orgullosa gritó ¡¡¡jaque mate!!!
    en ese momento abrí los ojos
    habías cogido mi mano y besado mis labios
    ¡todo lo que había ocurrido en fracción de segundo!,
    con mirada agradecida
    miré hacia arriba
    donde el tablero seguía,
    ofendido por mi huida,
    os juro que volveré
    pero, con mi rey.

    Y nuestros labios volvieron a unirse otra vez bajo la mirada risueña de la dulce Venus. Me sentía feliz, me había considerado su Rey.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: CÃSAR

    CÉSAR : 100 - 44 a J.C.

    2041 hace que te fuiste
    por traición de tu propia gente,
    por incomprensión o por envidia,
    no fue en combate ni de frente
    si no tu hijo quién te hirió de muerte,

    ¿Hay mayor tristeza que la ira
    cuando de tu sangre viene?
    qué hiciste en vida,
    qué mal ocultabas
    que la historia omite.

    Sólo cuenta de tus victorias,
    Galias, Hispania y Forsalia,
    primer Cónsul e Imperator
    medio mundo a tus pies,
    ¿y el amor? también triunfaste.
    Tuya fue Cleopatra,
    su reino, su amor, un hijo,
    ni Pompeyo ni Craso
    consiguieron tanto,
    lo tenías todo en tus manos.

    Y todo se te escapó en Marzo,
    y no fue la vida
    ni el poder ni el honor,
    no dolían las puñadas
    te dolía el alma.

    ¿Qué mal hiciste César?
    para merecer
    que tu más querido ser
    fuera el primero en traspasarte
    de dolor el alma.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: VISIÃN DE MI EXISTENCIA

    Visión de mi existencia

    Volaré, volaré alto,
    para observar desde allí
    mi propia existencia,
    pequeña, muy pequeña,
    así, podré ver claro
    todo lo que me rodea,
    su principio
    y tal vez su fin.

    Todo aquello que espero,
    que soñé y no logré,
    miraré,
    en que cruce lo perdí,
    dónde los ojos cerré
    a los impulsos del corazón,
    haciendo caso a la razón.

    Y si fue al revés,
    observaré,
    el resultado del sentimiento
    imponiéndose al cerebro,
    desde las alturas,
    junto a mis amigas,
    todo pierde importancia.

    Parece tan simple,
    tan mísero y humilde
    que me pregunto
    como me dejo restar alegría,
    siendo tan corta la existencia,
    por sentimientos de segundos,
    quizás eso sea la vida.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: MIS SILENCIOS

    Mis silencios
    entrañables, largos,
    para qué hablar
    lo que no quiero,
    si debo callar
    lo que decir
    no debo.

    Mejor así,
    guardar en mi
    toda sensación
    que delate
    mi verdadera emoción,
    pero, cómo acallar,
    lo que del corazón,
    con fuerza nace.

    Miraré al cielo
    aunque nada espero,
    pero me ayudará
    a en mi intento guardar
    ilusión y pena,
    y con el pasar del tiempo
    nada quedará,
    sólo el silencio.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: FUEGO DE ARTIFICIO

    FUEGO DE ARTIFICIO

    Quien fuera
    fuego artificial
    reflejado en el mar,
    vida fugaz
    plena de calor
    luz y color.

    Sin tiempo a pensar
    subir, subir,
    confundirse en el cielo
    iluminando
    su oscuridad,
    principio y fin.

    No importa el color
    más, si pudiera elegir
    palmeras doradas
    sería,
    expandir mis ramas
    hacia las estrellas.

    O, ríos azules
    granates y plata
    dibujando un mapa
    frente a la luna,
    y llenar de ilusión
    a quien lo contemplara,
    todo ello a cambio de nada,
    dar felicidad
    a través de belleza
    y la sensación
    de conseguir
    matar la tristeza.

    Fuego artificial soy
    espontáneo, fugaz,
    colorido en segundos
    espléndido, vital,
    sólo eso,
    sin más.

    Pero al llegar al suelo
    ¿qué soy?
    pólvora quemada
    sin color
    que cumplió su función,
    disfrazar la realidad.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: SOMBRAS

    SOMBRAS

    Rincón querido
    desde donde escribo
    desdichas del alma,
    subiendo al infierno
    bajando al cielo,
    la luz me ciega
    las sombras iluminan
    la oscuridad de la vida.

    Contrasentidos,
    claroscuros,
    jalonan los peldaños
    que día a día
    subo,
    no te amo porque te necesito,
    te necesito porque te amo.

    Me lo grita el sentido
    me lo musita el viento,
    bajito,
    y el fuerte latido
    de mi corazón,
    tiempo atrás
    adormecido,
    al soñar contigo.

    Apoyar la sien,
    buscando el frescor
    de tu piel,
    sentir el calor
    de tus manos
    sujetando las mías,
    tan sólo eso pido
    para sentir que vivo.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: SOMBRAS

    SOMBRAS

    Rincón querido
    desde donde escribo
    desdichas del alma,
    subiendo al infierno
    bajando al cielo,
    la luz me ciega
    las sombras iluminan
    la oscuridad de la vida.

    Contrasentidos,
    claroscuros,
    jalonan los peldaños
    que día a día
    subo,
    no te amo porque te necesito,
    te necesito porque te amo.

    Me lo grita el sentido
    me lo musita el viento,
    bajito,
    y el fuerte latido
    de mi corazón,
    tiempo atrás
    adormecido,
    al soñar contigo.

    Apoyar la sien,
    buscando el frescor
    de tu piel,
    sentir el calor
    de tus manos
    sujetando las mías,
    tan sólo eso pido
    para sentir que vivo.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: NADA

    Nada

    Palmeras, que sus sombras
    proyectan
    sobre el mar dorado
    acariciando
    las arenas de mi rubio trigal,
    bajo los reflejos
    de un sol rojizo,
    así sueño yo el cielo.

    Cierro los ojos
    y recorro
    esas playas serenas
    que intrigan
    mi necia ansiedad
    de ser,
    mi inusitado afán
    de todo entender.

    Sus aguas
    transparentes, claras,
    acarician mi piel,
    refrescan mi alma
    templan mi mente,
    aún no,
    no estoy preparada
    para sentir
    que pertenezco a la nada.

    Aquí,
    soy la palmera
    y mientras el sol ilumina
    mi verde ramaje
    y las olas bañan mis pies,
    contemplo el coral
    que bajo el cristal clarea,
    no, no me siento nada.

    Más, todo es un sueño
    y aunque pongo empeño
    en que realidad sea,
    es tan difícil soñar
    que se sueña
    que a la realidad vuelvo
    a contemplar de nuevo
    mi nada.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: OSCURO TÃNEL.

    Oscuro túnel.

    Papel, inmaculado,
    blanco como mis pensamientos,
    quiero emborronarte,
    más, ¿para qué ?
    si hasta la ideas
    están como tú,
    sin luz.

    Del túnel quiero salir
    volver a crecer,
    sentirme bien
    pero todo se amalgama
    en un conjunto oscuro
    que mi fe apaga
    sin fin.

    No basta vivir
    el eclipse
    pues sé,
    que antes de nacer y morir
    algo me perdí,
    y no entiendo el por qué.

    Respuestas pido al viento,
    al mundo, al cielo,
    pero no responden
    quizás por mi torpeza
    al no saber preguntar,
    sólo entiendo
    que no soy lo que quiero.

    Tal vez, sólo tal vez
    en otro lugar, otro tiempo,
    fui, seré,
    mi propio ideal,
    mientras tanto
    arrastro
    mi inconformidad.

    Venus, quizás no lo seas,
    anoche te vi,
    después de mucho tiempo,
    y tu presencia
    agudizó lo que siento
    envidia en tu brillo
    y quise irme lejos.

    Más, al abrir los ojos
    seguías allí,
    mientras yo
    quedaba aquí,
    con el alma hundida
    en la más honda tristeza,
    en mi.

  • CONFIDENCIAS A VENUS. NUBES DE ALGODÃN

    Nubes de algodón

    ¿A dónde vais
    nubes de algodón?
    ¿puedo ir yo?
    lejos, lejos de aquí,
    de mi,
    huir,
    dejándome llevar
    a donde vaya el viento.

    Sin raíces ni porqué,
    sin mal o bien,
    sin permanecer
    más tiempo
    que el justo
    para no sufrir,
    y cuando llegue el cansancio
    lluvia seré.

    Mojaré la tierra
    con agua de libertad
    y nacerán flores
    cuyos vivos colores
    recordarán
    un corazón viajero
    que ataduras rompió
    para poder soñar.

    Si alguien de pensamiento
    dulce y sincero
    las ve crecer,
    comprenderá mis sentimientos,
    y mirando al cielo
    cualquier atardecer,
    sienta que a las nubes
    se les puede amar.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: VISIÃN DE MI EXISTENCIA

    Volaré, volaré alto,
    para observar desde allí
    mi propia existencia,
    pequeña, muy pequeña,
    así, podré ver claro
    todo lo que me rodea,
    su principio
    y tal vez su fin.

    Todo aquello que espero,
    que soñé y no logré,
    miraré,
    en que cruce lo perdí,
    dónde los ojos cerré
    a los impulsos del corazón,
    haciendo caso a la razón.

    Y si fue al revés,
    observaré,
    el resultado del sentimiento
    imponiéndose al cerebro,
    desde las alturas,
    junto a mis amigas,
    todo pierde importancia.

    Parece tan simple,
    tan mísero y humilde
    que me pregunto
    como me dejo restar alegría,
    siendo tan corta la existencia,
    por sentimientos de segundos,
    quizás eso sea la vida.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: ALMA HERIDA

    Alma herida

    Dedicar la vida
    a vivir,
    he de empezar a hacerlo
    sólo yo,
    cansado estoy
    de intentar
    compartir mis sueños
    con alguien, ¿para qué?
    solo moriré,
    que más da
    solo vivir
    si jamás lograré
    cumplir
    nada de lo que soñé.

    ¿Por qué nací?
    para qué,
    quién se complace
    en hacerme sufrir así,
    se me hunde el suelo,
    ¿por qué?
    quizás sin motivo
    pero no encuentro sentido
    al transcurrir de los días
    uno tras otro,
    siempre igual,
    sin fe en vivirlos,
    sin ilusión
    mejor morir.

    Y si no es así,
    si contra mi voluntad
    he de seguir,
    miraré de frente
    la encrucijada
    y seguiré el camino
    que me designe el alma.

  • CONFIDENCIAS A VENUS: ALMA HERIDA

    Alma herida

    Dedicar la vida
    a vivir,
    he de empezar a hacerlo
    sólo yo,
    cansado estoy
    de intentar
    compartir mis sueños
    con alguien, ¿para qué?
    solo moriré,
    que más da
    solo vivir
    si jamás lograré
    cumplir
    nada de lo que soñé.

    ¿Por qué nací?
    para qué,
    quién se complace
    en hacerme sufrir así,
    se me hunde el suelo,
    ¿por qué?
    quizás sin motivo
    pero no encuentro sentido
    al transcurrir de los días
    uno tras otro,
    siempre igual,
    sin fe en vivirlos,
    sin ilusión
    mejor morir.

    Y si no es así,
    si contra mi voluntad
    he de seguir,
    miraré de frente
    la encrucijada
    y seguiré el camino
    que me designe el alma.

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